Indiscriminado el tiempo que no logra complacer nuestros sentidos, que nos separa y nos engaña con un poco de ansiedad; nos coloca en tenues situaciones y nos infunde tristeza sin tener escapatoria.
A veces no somos mas que nada en un mundo simbiotico de necesidades absurdas e incompetentes.
A veces no tenemos vida, nuestros sueños mueren y el suspiro desvanece.
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